jueves, 19 de abril de 2007

Mis disculpas mis Peñis

La verdad es que estos días han estado agitados... Entre la universidad y mi caso se ha formado un gran recorrido. Es que después de las clases estoy trabajando. Aparte que he estado viendo un programa de tradiciones para los niños de mi pueblo. Por eso es que no me he metido al blog.
Esto lo comencé con mi papá. Es que él es un hombre que nunca ha dejado de lado sus raíces. Desde pequeño me contaba historias sobre mi pueblo, de grandes Caciques. Me contaba de su niñez en Nahuentúe, de mis abuelos...
Pero no todo podía ser color de rosas...Mi mamá en un principio se opuso a la idea de nosotros. La pobre siente vergüenza de su propio apellido. Es que ha sido eso mismo lo que a echado abajo la posibilidad de encontrar trabajo, y burlas de juventud. Apodos como "la mapuchita", "la Catimai", la india, chola, etc. Todo lo que se le pueda venir a la mente a un chileno cuando nos ve.
Me acuerdo que la única vez que sentí vergüenza de mis raíces, fue una vez que estaba en el colegio. Antes sentía rabia, pero no le decía a mis padres. Una vez con mis papás fuimos a un paseo en Cartagena por el liceo. Mi papá como siempre llevo su bolsita de piñones...jajaja....es todo un clásico de él. Y con ello a mi mamá retándolo de que como se le ocurría, de que si le gustaba pasar malos ratos.
El asunto es que estaba jugando con el pela'o, mi mejor amigo en el liceo, y no llega el guatón Bairon... Se pinto la cara, y parándose frente a mi, y sin dudarlo frente a mi, comenzó a entonar sonidos con su lengua, que con la ayuda de su mano en su boca (que la sacaba y la volvía a poner en ella), entonaba sonidos que me partieron en dos. Sus sonidos seudo indígenas me dolieron como nunca, más que por mi, fue por mi mamá que salio a abrazarme con sus ojos llorosos.
Cuento corto, como siempre he sido bien aclanado para mis cosas, me solté de los brazos de mi madre y le planté una patada en las bolas como nunca le he pegado a alguien (aunque patadas más fuertes le han llegado a los pacos...pero todo por justa causa...jajaja). Saltó hasta al perro del Bairon a defenderlo...jajaja...Llegó el papá y me empezó a hueviar: Sale de aquí Catripai, mapuchito, anda a quemar bosques. Mi mamá lo miraba con sus ojos que apenas lo podía abrir por sus lágrimas ante la impotencia de sus palabras y de la aceptación que tenían en los adultos y niños con carcajadas que se demoraron en callar a través de los años.
Lo bueno, es que como todo weichafe, llego mi papá, y con tono intimidante dijo: "Mi hijo se llama Arturo Konnalef, no Catripai, chileno de mierda. Y no somos indios ni chilenos hueón, somos MAPUCHES cag'a".
Que palabras más inspiradoras...Bueno, en resumen a mi papá lo trataron de resentido, y mi mamá que decía: Que bochorno, vámonos.
Siento orgullo de mi padre, de mi familia y mi apellido. Y si dicen que somos resentidos me da lo mismo. No formo parte de este largo y angosto territorio, soy del verdadero útero de toda esta sociedad de mierda: La Aracucanía.
Y si caigo en la clasificación de resentido me da lo mismo. Lucho por lo que alguna vez fue de mi pueblo y hoy lo estamos perdiendo. No siento la vergüenza de ser de mi raza, y espero que de los 187 mil y tantos mapuches que contó el censo del 2002 (en la región metropolitana...ojo) estén en la misma parada.
El resentimiento es un sentimiento creado por los mismos chileno para con nosotros. Es un tema de una vergüenza que nos han querido poner sólo por el hecho de ser mapuches. Socialmente es una palabra muy fea. Pero bueno... Allá ellos.
Bueno mis peñis, me voy, porque ahora voy con mi mejor amigo a tomar su cosa por ahí. Es que hay que celebrar por una nota que nos sacamos hoy, jajajaj.
Ah, y les dejo un video, de una marcha mapuche...Bueno, después le contaré de lo que es estar allí.
Saludos
Hasta pronto

http://www.youtube.com/watch?v=LOnY24BQBqY

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