lunes, 2 de abril de 2007

Poder Femenino

Creo que para iniciar mi participación este blog es necesario contarles algo más acerca de mi vida cotidiana…

Son las 6:00 a.m. e irremediablemente el despertador vuelve a sonar, es el anuncio de que un nuevo lunes ha llegado en la vida de Andrea Morales. Esta, es mi vida.

Como cada lunes que pasa, es más difícil despegarse de las sábanas, pero ya no hay vuelta atrás, el agua, la luz, el Internet, el teléfono, el colegio y el supermercado no se pagan solos.

Si los sueldos fueran más altos o por lo menos tuviera un poco más de tiempo para dedicarle a mis dos hijos, la Javierita de 8 añitos y el Nacho de 11, creo que no sería tan tortuoso el tener que despertar todos los días a las 6 de la mañana o por último se me olvidaría lo bajo de los sueldos.

Ya son las 6:05 a.m. y he perdido 5 hermosos minutos pensando en mi vida, así que ahora entrare a la ducha y me sacare de encima todo lo malo, tan sólo 8 minutos pero con eso basta para empezar con energía el día.

Las 6:20 a.m. y es hora de despertar a mis niños para que se pongan el uniforme, mientras tanto les preparo el desayuno, compartimos 20 minutos juntos y ya es hora de partir, el furgón escolar los pasa a buscar y yo me preparo a salir rumbo al trabajo, que asco, si Zamorano supiera lo que es tener que programar un viaje creo que nunca hubiera prestado su imagen para el Transantiago.

Pasan y pasan los minutos y como ya es costumbre los micros no pasan y como todas las santas mañanas escucho a mi marido criticar al gobierno, al sistema y odiar al mundo, pero una vez que pasa el micro, el se calma y se le olvidan todas sus críticas sociales.

Son las 8:00 a.m. y recién hemos llegado al metro, mi marido se baja y yo sigo el recorrido, pues me deja mucho más cerca. Aún me quedan 45 minutos y aprovecho el tiempo para pensar, podría hacer algo más útil como leer, pero de pie y compartiendo mi metro cuadrado me resulta un poco difícil.


Nací hace unos treinta años atrás, aunque es un hecho que me veo más joven, creo. Como ya comente soy madre, fui madre soltera y cuando tuve a mi hijo fue un caos supremo, de pronto todo se desmoronaba, la ruptura con mi individualidad y mi exterioridad, aunque ahora es común ver eso en las pendejas de 16 años

Ser mujer, ¡wow!, creo que es una pregunta que me hago todos los días, ¿Por qué fui mujer?, ¿Nadie me dio la posibilidad de elegir? Es decir, no es que me gusten las mujeres, no, es el hecho de cargar con tantas responsabilidades sobre mis hombros, si yo me enfermo la casa no esta limpia, nadie lava, nadie come sano, no se, son tantas las cosas que suceden si uno no está funcionando 100%.

Es la carga social y cultural, las mujeres somos las encargadas de criar a los hijos, es más, yo diría que en la mayoría de los casos, de nosotras depende en un 90% la crianza de ellos. Si, yo creo que es la carga histórica, es el peso y la importancia que a través del siglo XX las mujeres fuimos tomando en la sociedad machista y patriarcal Chilena, hemos entrado con todo a la fuerza laboral de este país, hemos asumidos roles protagónicas en el desarrollo de la historia más reciente, pero esto no significa que hallamos dejado de lado todas nuestras obligaciones anteriores, es más, yo trabajo de secretaria hace un par de años, quizás sonare típica, no tan exitosa como otras pero semi feliz al fin y al cabo, pero como dije nunca dejamos de ser madres y de llegar a trabajar a la casa, somos las primeras en levantarnos y las últimas en acostarnos, y seguimos rindiendo igual o mejor que antes en nuestras obligaciones como madres y esposas. La carga cultural del siglo XX donde hemos peleado por la igualdad ha sido la adquisición de nuevas tareas y no el relegar o abandonar otras.

A veces estoy tan cansada, tener que aguantar a toda esa gente que llega a la oficina y que tienen problemas en sus trabajos, hogares o quizás donde, que llegan con un humor de perros y tener que poner la mejor cara para ellos, es horrible. Después esperar 45 minutos el micro y llegar a casa para cocinar, limpiar, escuchar, ser madre, esposa y planificar un nuevo día es algo agotador, a veces siento que no tendré fuerzas para un nuevo día. No es conformismo, si bien siempre estoy aspirando a más, como toda la clase media de este país, no todo es tan malo, un te quiero de mi hijo, una flor que me regale mi marido y esos pequeños detalles hacen la diferencia, aparte el saber que tengo mi independencia económica para cuando me quiera comprar algo o quiera regalar algo a alguien es una cosa que no tiene precio.

Debo reconocer, no todos los días pienso igual o me levanto con la pata derecha, hay días en que todo me importa un soberano pepino y lo único que quiero es que el día termine luego y poder mandar todo a la punta del cerro y pienso en lo que es ser yo, me duele la cabeza, empiezo a sentirme menopáusica, siendo que a mi edad no da para eso.
A veces pienso que estoy sumergida en un mundo en lo que lo más fácil es pintarme las uñas y eso que tampoco es tan fácil, la precisión y el pulso que se debe tener, me colapsa.
Ya son las 9:00 a.m. y he llegado al trabajo, estoy en hora de empezar a laborar así que dejamos para una próxima ocasión esta terapia de conocimiento virtual. Chau!!!

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